Basado en evidencia

CBD y la enfermedad de hígado graso: investigación y entendimiento actual

Estudios han demostrado que las personas que utilizan cannabis regularmente tienen una menor incidencia de enfermedad del hígado graso. ¿Cómo funciona esto? ¿El aceite de CBD puede ser de apoyo para las personas con hígado graso?

Artículo por
Justin Cooke , Publicado por 2 meses

La enfermedad del hígado graso es una condición médica grave.

También es muy común.

Algunos estudios han demostrado que está presente en aproximadamente el 16% de la población [1].

Es un problema que tiende a empeorar hasta que finalmente resulta en insuficiencia hepática.

Actualmente no hay curas conocidas para la enfermedad, sin embargo, la evidencia reciente ha sugerido que el CBD puede ser extremadamente beneficioso para la enfermedad.

Aquí investigamos estas afirmaciones, cómo pueden funcionar y cómo se puede usar el aceite de CBD como apoyo en la enfermedad del hígado graso.

  • Tabla de contenido

¿Qué es la enfermedad del hígado graso?

La enfermedad del hígado graso es exactamente como su nombre lo dice: depósitos de grasa en el hígado.

Cuando esto sucede, los depósitos de grasa comenzarán a interferir con la capacidad del hígado para funcionar. Eventualmente causará problemas de salud mucho más graves si se deja desatendido.

Existen dos tipos de enfermedad del hígado graso:

1. Enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA)

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es causada por disfunciones metabólicas en el cuerpo.

Nuestro hígado desempeña un papel importante en la regulación del metabolismo de las grasas y los azúcares.

El hígado se asocia con el páncreas y las glándulas suprarrenales para controlar nuestros niveles de azúcar en la sangre y quemar o almacenar grasa respectivamente.

Cuando comemos demasiado azúcar o carbohidratos refinados como papas fritas, pan blanco o dulces y no hacemos suficiente ejercicio, nuestro cuerpo deja de escuchar las hormonas secretadas por el páncreas (insulina).

Este es el punto de partida para la enfermedad del hígado graso.

Tan pronto como la insulina deja de funcionar, el cuerpo ya no usa el azúcar como se supone que debe hacerlo, lo que hace que se acumule hasta niveles peligrosos en la sangre.

El hígado tiene que trabajar mucho más para evitar que la acumulación de azúcar cause daño al cuerpo, lo hace convirtiendo el azúcar en grasa almacenada.

Cuando esto sucede, las gotas de grasa se acumulan dentro de las células del hígado.

Con el paso del tiempo, estas gotas de grasa comenzarán a crecer y a degradarse dentro de las células del hígado.

Esto causa daño a las células hepáticas, haciéndolas menos efectivas para hacer el trabajo que deben hacer. A medida que las células hepáticas mueren, provocan inflamación en el área, causando que el hígado se hinche y se vuelva aún menos efectivo.

Con la inflamación a largo plazo el hígado comenzará a llenarse con tejido cicatricial, conocido como fibrosis.

Estas cicatrices causan cambios permanentes en el hígado, haciéndolo inefectivo y eventualmente conduciendo a síntomas más serios.

EHGNA es impulsado por una mala alimentación y la falta de ejercicio.

2. Enfermedad del hígado graso alcohólico (EHGA)

El hígado graso alcohólico es causado por el alcoholismo a largo plazo.

El cuerpo generalmente puede tolerar pequeñas cantidades de alcohol con relativa facilidad, sin embargo, grandes cantidades son problemáticas para el mismo.

Aquí hay 3 maneras diferentes en que el hígado puede metabolizar el alcohol; La principal es una vía llamada alcohol deshidrogenasa. Hay muchos pasos en este proceso, pero lo más importante que se debe saber es que requiere mucha energía para funcionar.

Esta energía viene en forma de algo llamado NAD+.

NAD+ puede considerarse como una moneda celular para la energía.

A fin de que el hígado tenga acceso a suficiente NAD+ para alimentar el metabolismo del alcohol, necesita acumular mucha grasa. Esto se debe a que NAD+ es un subproducto de la creación de grasa.

Esto conduce a una acumulación de ácidos grasos en el hígado.

A lo largo del tiempo, esta grasa puede acumularse en el hígado hasta el punto en que comienza a interferir sin importar dónde el hígado intente colocarla; simplemente hay demasiado.

Para cuando los síntomas de la enfermedad del hígado graso aparecen en un alcohólico, ya se ha producido un gran daño y es muy difícil de reparar, incluso con aceite de CBD.

El aceite de CBD funciona mejor para las personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico, por lo que este será el principal tema de este artículo.

Modificaciones en el estilo de vida y la dieta

Como puede ver, tanto la enfermedad de hígado graso alcohólico y no alcohólico son causadas principalmente por factores del estilo de vida y la dieta.

Las dietas ricas en azúcar o en carbohidratos refinados, el ejercicio deficiente y el consumo excesivo de alcohol son factores clave en esta condición.

Por lo tanto, cualquier cosa que utilice para ayudar a la afección será secundaria a cambiar las causas. Esto significa que debe visitar a un nutriólogo o dietista holístico y trabajar para cambiar sus hábitos entorno a los alimentos y el alcohol.

El aceite de CBD puede recorrer un largo camino si se utiliza en combinación con estos cambios, pero hará muy poco por sí solo.

Uso del aceite de CBD para la enfermedad del hígado graso

En los últimos años, ha habido muchos informes de que los consumidores de marihuana padecen con menos frecuencia obesidad, diabetes y síndrome metabólico [3, 5] todos los cuales son factores clave de la enfermedad del hígado graso.

Esto es aún más interesante cuando estos investigadores comenzaron a analizar las dietas de los usuarios y no usuarios de cannabis.

En promedio, los usuarios de cannabis consumen más alimentos chatarra, refrescos y alcohol que los no usuarios [6], pero aún tienen una menor incidencia de enfermedades metabólicas.

Así que esto tenía a los investigadores preguntándose;

“¿Se podría usar la marihuana y el aceite de CBD para prevenir o tratar la enfermedad del hígado graso?”

Un gran estudio de investigación analizó los efectos del CBD en 14,080 pacientes, muchos de ellos tenían activa la enfermedad del hígado graso y otros tenían estadios tempranos del síndrome metabólico. Los investigadores en este estudio confirmaron que las posibilidades de desarrollar enfermedad del hígado graso eran mucho menores en aquellos que eran usuarios activos de cannabis, aunque no pudieron sugerir un mecanismo para estos efectos [7].

Desde entonces, se han publicado otros estudios que arrojan algo de luz sobre el funcionamiento de esto.

Para entrar en detalles sobre cómo funciona esto, analicemos el papel del sistema endocannabinoide (SEC) en el hígado y cómo desempeña un papel importante en la enfermedad del hígado graso.

El sistema endocannabinoide y la enfermedad del hígado graso

El sistema endocannabinoide se encuentra en todos los mamíferos.

Es un sistema de receptores (receptores CB1 y CB2) que se encarga de regular muchos de nuestros mecanismos de control homeostático.

En simples palabras, esto significa que el sistema endocannabinoide controla el equilibrio de varios órganos en el cuerpo.

Cuando nuestros órganos se dañan, se inflaman o son disfuncionales, encontramos un aumento notable en la actividad endocannabinoide en el área cuando intenta regresar a los niveles normales de función orgánica.

En el hígado sano, el sistema endocannabinoide solo tiene una presencia modesta. De hecho, no parece hacer mucho en este órgano en particular.

Sin embargo, cuando el hígado se daña e inflama, el sistema endocannabinoide se despierta y comienza a ser muy activo en el área.

Demasiado activo quizás …

Déjeme explicar.

Cuando el hígado graso inicia, la función hepática comienza a sufrir y el sistema endocannabinoide se intensifica para intentar volver a la normalidad. Desafortunadamente, solo parece empeorar las cosas y los receptores endocannabinoides CB1 y CB2 desempeñan un papel en el desarrollo de la enfermedad del hígado graso [8].

Promoviendo la función hepática con CBD

Esto va a ser realmente confuso, así que déjame aclarar.

CBD es un agonista-antagonista de los receptores CB1 y CB2.

¿Qué significa esto? Se preguntará.

Esto significa que el CBD detiene los compuestos que están haciendo que los receptores endocannabinoides (CB1 y CB2) en el hígado estén desorientados.

Evita que el sistema endocannabinoide se descontrole, estableciendo un equilibrio con el sistema endocannabinoide en sí.

Es el ecualizador para el sistema que nos equilibra.

Esto protege eficazmente al cuerpo de cosas como la enfermedad del hígado graso y hace que sea más fácil para nosotros resistirnos y recuperarnos de esta condición de manera más efectiva.

Es importante tener en cuenta que esta acción por sí sola no va a prevenir la enfermedad del hígado graso, pero hará que sea mucho más difícil que ocurra y nos da más tiempo para cambiar nuestros hábitos de vida y dieta antes de que sucedan consecuencias permanentes.

¿Cómo puedo usar aceite de CBD para prevenir o reducir la enfermedad del hígado graso?

Al igual que para tratar otras condiciones tales como la ansiedad, anorexia, enfermedad de Alzheimer y el accidente cerebrovascular, es importante elegir un aceite de CBD hecho de una planta de cáñamo de espectro completo (no de marihuana, explicaré por qué en un minuto).

Esto se debe a que los otros compuestos de la planta, incluidos los terpenos, los flavonoides y muchos de los otros cannabinoides nos ayudarán a absorber y usar el CBD de manera efectiva.

Este es un concepto llamado efecto de séquito, que sugiere que toda la planta es más fuerte que cualquier producto químico individual.

Todos los compuestos en la planta trabajan juntos para producir estos efectos.

Una cosa para recordar es que debemos evitar el THC para la enfermedad del hígado graso.

Esto es porque el THC es un agonista del receptor CB1, que es directamente opuesto a los beneficios del CBD.

Aunque muchos de los estudios de los que hablamos anteriormente mostraron que aquellos que eran usuarios habituales de marihuana (incluidas las variedades que contenían THC) tenían una menor incidencia de hígado graso, es el CBD quien tiene el mayor beneficio en esta condición.

Especialmente en personas con enfermedad activa del hígado graso, usted querrá asegurarse de hacer todo lo posible para evitar agravar la enfermedad asegurándose de que obtiene mayormente CBD en lugar de THC en sus productos de cannabis.

Le recomendamos echar un vistazo a nuestro artículo con los mejores aceites de CBD para encontrar el mejor aceite para usted.

Estos productos contienen CBD de espectro completo y de alta calidad en una presentación fácil y segura de consumir.

Dosificación de aceite de CBD para la enfermedad del hígado graso

La dosificación CBD para la enfermedad de hígado graso es muy similar a la dosificación para otras condiciones.

Debido a que los cannabinoides afectan a todos de manera tan diferente, se recomienda que siempre comience con una dosis baja (alrededor de 1 mg por día) y aumente gradualmente desde allí.

Algunas personas se quedarán con esta dosis de 1 mg, mientras que otras pueden necesitar mucho más, quizás alrededor de la marca de los 30 mg.

La mejor manera de averiguar la dosis para usted es tomar 1 mg y después aumentar 4 mg cada día.

Si se observan efectos secundarios (como somnolencia, náuseas o falta de apetito) simplemente reduzca la dosis a la última dosis que no produjo efectos secundarios y permanezca allí.

La enfermedad del hígado graso es una afección crónica a largo plazo y, por lo tanto, el CBD deberá tomarse durante un período prolongado.

Le recomendamos tomar un aceite de CBD de alta calidad por 6 o 12 meses, con seguimientos regulares con su médico para ver cualquier progresión.

Observaciones finales

La mejor manera de prevenir o tratar la enfermedad del hígado graso es a través de la modificación de la dieta.

El CBD y otros cannabinoides van a recorrer un largo camino para reducir la progresión de la enfermedad, e incluso pueden ayudar a revertirlo, pero no funcionarán muy bien si las causas continúan.

La causa principal de la enfermedad del hígado graso es la mala alimentación y los hábitos de vida.

El consumo excesivo de alcohol, las dietas altas en comida chatarra y la falta de ejercicio son las principales causas de la enfermedad. Si no se eliminan, el problema persistirá y eventualmente empeorará.

Combinar el aceite de CBD con cambios en la dieta, como eliminar los carbohidratos procesados ​​y refinados de la dieta, dejar el consumo de alcohol o cigarrillos, y dedicar al menos 30 minutos por día a un nivel de ejercicio moderado a moderado, será de gran ayuda para abordar la causa real para la condición.


Referencias

  1. Alswat, K. A. (2013). The role of endocannabinoids system in fatty liver disease and therapeutic potentials. Saudi journal of gastroenterology: official journal of the Saudi Gastroenterology Association, 19(4), 144.
  2. 013). The role of endocannabinoids system in fatty liver disease and therapeutic potentials. Saudi journal of gastroenterology: official journal of the Saudi Gastroenterology Association, 19(4), 144.
  3. Le Strat, Y., & Le Foll, B. (2011). Obesity and cannabis use: results from 2 representative national surveys. American journal of epidemiology, 174(8), 929-933.
  4. Rajavashisth, T. B., Shaheen, M., Norris, K. C., Pan, D., Sinha, S. K., Ortega, J., & Friedman, T. C. (2012). Decreased prevalence of diabetes in marijuana users: cross-sectional data from the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) III. BMJ open, 2(1), e000494.
  5. Vidot, D. C., Prado, G., Hlaing, W. M., Florez, H. J., Arheart, K. L., & Messiah, S. E. (2016). Metabolic syndrome among marijuana users in the United States: an analysis of National Health and Nutrition Examination Survey data. The American journal of medicine, 129(2), 173-179.
  6. Smit, E., & Crespo, C. J. (2001). Dietary intake and nutritional status of US adult marijuana users: results from the Third National Health and Nutrition Examination Survey. Public health nutrition, 4(3), 781-786.
  7. Kim, D., Kim, W., Kwak, M. S., Chung, G. E., Yim, J. Y., & Ahmed, A. (2017). Inverse association of marijuana use with nonalcoholic fatty liver disease among adults in the United States. PloS one, 12(10), e0186702.
  8. Purohit, V., Rapaka, R., & Shurtleff, D. (2010). Role of cannabinoids in the development of fatty liver (steatosis). The AAPS journal, 12(2), 233-237.

Condiciones que pueden responder al cannabidiol